jueves, 7 de abril de 2011

La discapacidad no nos hace diferentes...

... no lo hagas tú.

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Así empezaba todo, con este lema. Un lema que representa claramente el objetivo de este proyecto. Un proyecto nacido en el Aula de Integración y esparcido como semillas que germinan en el rincón más inhóspito.
Con este proyecto se pretendía que los niños y niñas pudieran conocer distintos tipos de discapacidad, comprenderlas, conocer las limitaciones que pueden acarrear, poniéndose en la piel de quienes las presentan, intentar notar la impotencia de no poder ver, oir, caminar...; conseguir, y creo que se ha logrado con creces, asumir que la solución no está en cambiar a las personas, sino en modificar los medios para facilitarles la vida y poder alcanzar las mismas metas. ¡Ya que todos y todas somos iguales!

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El planteamiento seguido para el desarrollo del proyecto fue muy sencillo. Todo el trabajo que se iba a realizar se planteó y distribuyó a cuatro niveles: a nivel de alumno/a, del docente, de la familia y de la asociación AGEDIS de Gerena.
A nivel de alumno, visitaron el aula específica del centro, además de realizar ejercicios como dibujar sin brazos, desplazarse sin piernas, por parejas buscarse tan solo con el oìdo y con los ojos tapados, reconocer objetos sin opción a mirar, etc.
A nivel del maestro/a, se fueron recogiendo en un buzón interrogantes sobre alguna curiosidad relacionada con los distintos tipos de discapacidad, siendo resueltos por los especialistas del Equipo de Orientación a través de una charla-coloquio.
A nivel de la familia, gracias a la participación y colaboración de madres y padres pudieron llevarse a cabo una de las actividades más importantes: La organización de la tómbola para recaudar dinero para una asociación local, siendo ésta el cuarto nivel.

Todo duró una quincena, la quincena de la discapacidad. Pusimos en marcha entre todos destellos de valores que se iban palpando a través de las actividades; detalles, sensaciones por momentos, impregnados en nuestra retina y aquel rincón a veces olvidado en nuestro corazón. Sí, me dí cuenta como tú que hay personas que nos necesitan, y pude llegar a sentir por instantes lo que ellos sienten, y no me gusta nada.
Por eso, desde este pequeño rinconcito reivindicamos con letras mayúsculas y girtando a pleno pulmón:
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LA DISCAPACIDAD NO NOS HACE DIFERENTES... ¡NO LO HAGAS TÚ!
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